
Portentoso crucificado de Ramón Chaveli Carreres del año 1939 y es bendecido al año siguiente el 22 de febrero. Se concibe para representar el momento de Jesús Crucificado en el Monte Calvario, acompañado de la Virgen María bajo sus pies, del discípulo amado San Juan, y de las tres marías, María Salomé, María Cleofás y María Magdalena.
La talla del Santísimo Cristo del Amor responde a las características propias del estilo neobarroco, observándose así la voluminosidad de la talla, exhibiendo unas facciones serenas en el rostro, cuerpo robusto, un sudario con diferentes pliegues y una corona de espinas tallada a su cabeza, siendo esto muy común a la escuela de Juan de Mesa. Además de las características propias que tiene el crucificado, presenta cantoneras de plata y sobredoradas en oro fino, potencias bañadas en oro y, clavado en la cruz aparece el acrónimo INRI, el cual indica la causa de la condena (Jesús de Nazaret, Rey de los Judíos).

En el año 1983 la talla sufre una restauración por José Guerra Carretero, quien dona la cruz arbórea que actualmente posee.

En cuanto al imaginero, Chaveli proviene de la costa levantina, concretamente del municipio de Alcira (Valencia), y se afinca en Jerez de la Frontera en 1922. A su paso por la ciudad, deja una huella imborrable realizando imágenes con gran devoción entre la población, entre sus obras podemos destacar: Nuestro Padre Jesús de la Salud en sus Tres Caídas (1940) de la Hermandad de las Tres Caídas, Nuestro Padre Jesús de la Vía Crucis (1940) de la Franciscana Hermandad de las Cinco Llagas y el Cristo Yacente (1940) de la Hermandad de las Angustias.
Actualmente, el crucificado del Amor procesiona en un paso de estilo barroco ejecutado para el Martes Santo del año 1994, diseñado por el artista sevillano Antonio Dubé de Luque. Como curiosidad, podemos apreciar en la trasera de dicho paso la imagen del pelícano el cual muestra en total plenitud el simbolismo del amor. El pelícano se hiere a sí mismo hasta sangrar, la sangre que brota de su pecho sirve de alimento a sus crías en mal estado y, de esta manera, provoca que vuelvan a la vida.


